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Cuartos: 1

CONOCE GUERRERO

Guerrero Decimononico

La historia de Guerrero es muy peculiar. En ella se distinguen un sinuoso proceso de construcción de la entidad y una persistente movilización popular impulsada, principalmente, por los grandes caciques con vocación patriota. Hombres que en la exaltación de la beligerancia extendieron sus dominios del plano económico al militar o viceversa, y de ahí al ámbito político. De patrones a patriarcas y, en algunos casos, a influyentes caudillos nacionales, con una gran base territorial, como sustento de su influencia y retaguardia segura cuando se impone el repliegue, anota Armando Bartra en su obra Guerrero bronco.

Al final de la guerra de independencia no aportó tranquilidad al territorio guerrerense. Iturbide distinguió a Vicente Guerrero y lo nombro comandante de las fuerzas del sur, con la intención de echarlo  de la escena nacional. Esta cortesía no impidió que Guerrero se rebelará, junto con Nicolás Bravo, mediante el Plan de Casa Mata, después de la investidura imperial de Iturbide, lo que avivo el interminable fuego en las tierras guerrerenses , hasta el desplome del imperio iturbidista.

Después de la caída de Agustín I. se integro un Supremo Poder Ejecutivo, del cual formaron parte Vicente Guerrero y Nicolás Bravo. Este ocupo la vicepresidencia de México cuando Guadalupe Victoria desempeño la máxima magistratura; en tanto, Guerrero fue presidente después de arrancarle el triunfo electoral a Manuel Gómez Pedraza en 1829. Esta coyuntura profundizó las diferencias entre los dos caciques: Guerrero radicalizó sus posturas políticas, en tanto que Bravo moderó las suyas. Es decir, el establecimiento de la republica no clausuró los conflictos, ya que hubo una nueva confrontación entre los federalistas, representados por Guerrero, y los centralistas, encabezados por Bravo. Estas diferencias expresaron no sólo los intereses de los partidos nacionales, si no también la confrontación entre los intereses británicos y estadounidenses en los destinos y quehaceres de la nación.

Más adelante, ante diversos factores de desestabilización, el Congreso declaró a Vicente Guerrero imposibilitado para gobernar. Éste regreso a tierras surianas para rehacer sus fuerzas. Nicolás Bravo, apoyado por Armijo, recibió instrucciones del centro político para enfrentar a los alzados de Vicente Guerrero. Esta acción trajo como consecuencia dos años de confrontaciones, que hicieron más lento el proceso de unificación de los guerrerenses.

Vicente Guerrero murió fusilado en Cuilapan, producto de una traición. Entonces, la bandera federalista paso a manos de Juan N. Álvarez. Este y Nicolás Bravo se constituyeron en los hombres fuertes de la región. Ambos habían peleado en la guerra de Independencia al lado de Morelos, habían hecho frente al primer imperio y, en su momento, lucharon contra los invasores del ejército estadounidense. Asimismo, los dos llegaron a alternarse la jefatura de las fuerzas armadas del sur. Por último, cabe mencionar que ambos fueron hacendados exitosos, además de figuras representativas en el ámbito nacional: los dos fueron presidentes de mexica (Bravo ocupó al cargo, como sustituto, del 11 al 17 de julio de 1839 y del 26 de octubre de 1842 al 14 de mayo de 1843, y como presidente interino entre el 28 de julio y el 6 de agosto de 1846;por su parte, Álvarez fue presidente interino del 4 de octubre al 11 de diciembre de 1855).

Estos caudillos estuvieron enfrentados varias veces. Bravo estaba más cerca de los conservadores y defendió en muchas ocasiones la causa centralista; en tanto, Álvarez era liberal y mecenas de la causa federalista. Sus disputas políticas, militares e intereses personales sintetizaron la lucha por la hegemonía política nacional y la nueva condición de Estado mexicano, así como el control de territorio suriano. Ninguno de los dos caciques distinguió con claridad los intereses nacionales de los territorios, y, sobre todo, de los personales. Así como estaban dispuestos a arriesgar sus vidas y propiedades por una causa nacional, les pareció natural emplear el poder para ampliar sus posesiones o, al menos, resarcir sus pérdidas. No obstante, los dos caciques, contrapuestos en casi todo, se aliaron en varias ocasiones con la intención de hacer de su área de influencia una nueva entidad política autónoma. De hecho, sus diligencias, más tarde que temprano, tuvieron eco y dieron lugar a la formación del estado de Guerrero en 1849.

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