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Cuartos: 1

CONOCE GUERRERO

Guerrero Preclásico o Formativo y La Epoca Olmeca

Este extenso horizonte apenas empieza a ser conocido en Guerrero. Existen algunos datos de cerámica local con engobe rojo y negro que podrían atribuirse a su etapa temprana (1500-1250 a. C.), como los proporcionados por John Henderson en Atopula, sitio ubicado veinticinco kilómetros al sureste de Iguala. Durante el Preclásico Medio (1250-600/500 a.C.) se desarrolló la cultura olmeca. En Guerrero, al menos desde mediados del siglo XX se conocían hermosas esculturas de estilo olmeca procedentes del estado, por lo que Miguel Covarrubias lo supuso la cuna de esa cultura.  Sin embargo, el parteaguas para el conocimiento y comprensión de la cultura olmeca, por muchos considerada como originaria de la costa del Golfo, se debe a Christine Niederberger, quien, por el contrario, explica la presencia de

manifestaciones y vestigios de estilo olmeca en sitios del Formativo, incluido Guerrero, como creaciones de una civilización multiétnica y plurilingüística sincrónica, distribuida en un amplio territorio, la naciente Mesoamérica, que se identifica por medio de un estilo peculiar pan-mesoamericano, reflejo de un sistema compartido de creencias. Tal posición refuta claramente la difusión de la cultura olmeca a partir de la costa del Golfo y otorga su justo valor a sociedades de otras regiones que desempeñaron un papel activo en la creación de esta antigua cultura.

Su etapa más temprana (1250-1000 a. C.) esta evidenciada por restos de vasijas excavados en la presa El Caracol y colectados en Chilapa. En las etapas media y tardía (1000-500 a. C.) en Guerrero proliferan –con sello propio alguno de los vestigios más sobresalientes de la cultura olmeca: figurillas de barro y piedra; variadas cerámicas con extraordinarios diseños incisos, que desde entonces conviven con la alfarería local, sobre todo con la Blanco Granular; pintura rupestre, que casi no existe en otros lugares de Mesoamérica, como las de Juxtlahuaca, Oxtotitlán y Cahuaziziqui; estelas, como la de San Miguel Amuco y Texmelincan, y asentamientos con escultura monumental y arquitectura de barro y piedra como el de Teopantecuanitlán.

La abrumadora cantidad de manifestaciones de estilo olmeca confirma cada vez más los planteamientos de Niederberger. El carácter marginal que se le atribuía desde época tan temprana a Guerrero es una de las ideas preconcebidas que se han derrumbado con la investigación en Teopantecuanitlan, habitada por una sociedad altamente jerarquizada que la equipara con las de la costa del Golfo.

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