Selecciona un Destino
Cuartos: 1

LAS ARTESANIAS MAS HERMOSAS

Lacas de Olinalá, Temalacatzingo y Acapetlahuaya

Esta producción es una de las más representativas y conocidas del estado, no sólo por su brillante colorido, sino también por el inconfundible y perenne aroma de la madera de lináloe que perfuma delicadamente los objetos guardados en las cajitas y arcones. Destacan como centros productores la cabecera municipal de Olinalá y la comunidad de Temalacatzingo en la elaboración de charolas, arcones, cajitas, muebles y una gama de objetos de diferentes tamaños y elementos decorativos como platos, guajes y bules para costureros, polveras o miniaturas y portalapiceros, piezas a las que se agregan las máscaras de tigre.

Las lacas de Olinalá han sido merecedoras de reconocimiento internacional en varias ocasiones y, bajo pedido, se producen con las técnicas originarias que incluyen aplicación de hoja de hoja de oro y plata.

Se conocen fundamentalmente cuatro técnicas de decorado: el dorado, sobre la madera laqueada con la base de un color y que se decora a pincel utilizando pigmentos con chamate, muy similar al óleo; el rayado vaciado con dos capas de laca sobrepuesta, una para el fondo y la otra para la figura que se delinea con plumilla (el vaciado consiste en eliminar la capa más superficial en áreas adyacentes a las figuras principales); el rayado punteado, donde las áreas vacías se llenan con minúsculos puntos de diferentes colores que enriquecen la composición y resaltan el color del fondo y de la figura. Quizá la técnica más conocida es la denominada decoración tradicional, que se trabaja también a pincel, con colores llamativos. Ahí mismo, en el municipio, destacan los bules o guajes y la juguetería con esta misma técnica y los símbolos patrios del águila y la serpiente, en Temalacatzingo y San Francisco. El finalizado de la decoración incluye el uso masivo del aceite de linaza o el tradicional de chía. Menos conocido es el trabajo de madera incrustada que se lleva a cabo en Olinalá, con la cual se manufacturan muebles como alacenas, libreros y comedores. Otros de los municipios que conserva la tradición del laqueado es Acapetlahuaya, donde utilizan también las balsas partidas a la mitad para manufacturar las jícaras según los artesanos, herencia del abuelo

Tlatelolco Michitecutli, a las cuales les agregan una capa de tepetate con aceite de chía y sobre ella el fondo azul o bermellón para posteriormente aplicar colores permanentes, como hermosos azules incluido el azul de Prusia-, verdes, amarillos y rojo de grana, con los cuales dibujan motivos de flora y fauna, siempre conservando el estilo original con bejucos, flores, pájaros, búhos y conejos, entre otros. A diferencia de otras lacas, ésta es utilitaria, pues se debe una gran variedad de atoles en estas jícaras decoradas con gran paciencia por los ancianos artesanos de este municipio en comunidades como Ocotepec y El Texcal.