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Cuartos: 1

ZONAS ARQUEOLOGICAS

Palma Sola

Esta zona arqueológica se localiza a la ladera sur del cerro de El Veladero en el puerto de Acapulco. Aunque carece de vestigios arquitectónicos y no hay seguridad sobre su antigüedad, destaca por las dieciocho rocas de granito grabadas con motivos antropomorfos, así como de la flora y fauna propias den entorno y, al parecer, de cuentas calendáricas y de la geografía del lugar.

En los motivos esquemáticas sobresalen las figuras humanas con rasgos faciales y corporales apenas sugeridos por medio de líneas y puntos, ya sea de cuerpo entero o representadas por la cabeza y parte del cuerpo, o bien solo por la cabeza de contorno cuadrangular, circular o triangular, algunas con un diseño en forma de ancla bajo ellas.  La mayoría están en actitud estática y no llevan vestimenta ni atuendos, pero en numerosas ocasiones están unidas por líneas que se han interpretado como la representación de relaciones de parentesco, con algún ancestro, o entre diferentes grupos sociales. Otras, que parecerían estar en movimiento, sugieren su participación en festividades y ritos, y unas cuantas, con penachos, bastones de mando y otros atributos se relacionan con sacerdotes o chamanes.

Ixcateopan

Esta zona arqueológica, cuyo nombre es náhuatl significa “en el templo del algodón”, se encuentra en el municipio de Ixcateopan de Cuauhtémoc. Por las evidencias hasta ahora descubiertas se sabe que fue ocupada en el ultimo periodo prehispánico, lo que permite conocerla no sólo por la arqueología sino también por las referencias escritas.

El poblado actual está asentado sobre gran parte de la zona arqueológica, por lo que sólo se ha explorado una pequeña porción de cerca de cinco mil metros cuadrados al sur del mismo, donde quedan los restos de construcciones de mampostería con recubrimientos de estuco, levantados en varios momentos. El conjunto de la última etapa constructiva sugiere su utilización para ceremonias religiosas, para funciones administrativas y de almacenamiento, donde se llevaban a cabo actividades de transformación, de redistribución de productos y de intercambio comercial. De los edificios quedan restos de muros verticales y en talud correspondientes a habitaciones y plataformas, respectivamente, destacando los altares de planta circular. Para salvar las diferentes alturas del terreno se utilizaron numerosas escalinatas.

Los recientes trabajos arqueológicos incluyen, entre otros, la exploración de varios entierros humanos a los que se ofrendaron cajetes Azteca III, bezotes de obsidiana y adornos de cobre que formaron parte de collares.

La cerámica se ha estudiado someramente, sin embargo la presencia de alfarería local, sobre todo en forma de molcajetes trípodes decorados en rojo o marrón sobre crema, o pintados en negro y rojo sobre crema, y su asociación a tiestos importados, como los llamados Aztecas III, Rojo Texcoco y Cholula Policromo, indican que durante la última ocupación del sitio tuvo una estrecha relación con el centro de México.

Las fuentes escritas señalan que Ixcateopan estuvo habitada por los matlame o matlatzincas, por los coixcas o cohuixcas, que hablaban una variante del náhuatl, o por el grupo chontal, del que muy poco se sabe, y que una vez conquistado por los mexicas se convirtió en su aliado para combatir a los tarascos y paso a formar parte de la provincia tributaria de Tepecoacuilco. Como su nombre lo indica, el algodón debió ser el producto más importante, el que tributaba en forma natural o como prendas confeccionadas.