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Cuartos: 1

ZONAS ARQUEOLOGICAS

Tezahuapa

Un hallazgo reciente, realizado por Antonio Porcayo en Tezahuapa, municipio de Tixtla, viene a acrecentar el conocimiento pero también a abrir nuevas interrogantes- sobre el Horizonte Preclásico en Guerrero. Allí identifico dos momentos de ocupación. Al primero, fechado por medio de radiocarbono entre 1000 y 750 a. C., atribuye un conjunto habitacional con edificios palaciegos colocados alrededor de un patio hundido. Los edificios desplantan sobre basamentos decorados con talud y tablero cubiertos con estuco, ejemplo prematuro de talud-tablero que muy posteriormente se desarrollaría en Teotihuacan.

En el segundo momento de ocupación, igualmente fechado por carbono 14 entre 750 y 400 a. C., sitúa a una cista con enterramientos humanos, semejantes a las de Chilpancingo, en la que se ofrendó una vasija arriñonada cubierta con engobe blanco, forma y acabado común en la época olmeca. También se localizo un basurero contemporáneo con numerosas vasijas rotas, de formas y decoraciones caprichosas, las cuales contuvieron flores y plantas medicinales carbonizadas, posiblemente quemadas durante algún ritual especifico, después del cual se desecharon los recipientes.

Cuetlajuchitlan

Ubicada en el municipio de Huitzuco, esta zona arqueológica fue accidentalmente descubierta cuando estaba siendo destruida por los constructores de la autopista Cuernavaca-Acapulco. Para preservarla, bajo ella se construyó el túnel de los Querendes. Se calcula que abarco treinta y cinco hectáreas, de las cuales solo se han explorado dos. Estuvo ocupada principalmente en los dos siglos anteriores a nuestra era y en los dos primeros de esta. Por ciertos rasgos arquitectónicos  y escultóricos se sabe que formo parte de la cultura mezcala en su etapa correspondiente al Formativo.

Cuetlajuchitlán destaca por su temprana planificación a partir de dos ejes transversales formados por estrechas calles enlajadas, desde donde se distribuyen nueve conjuntos arquitectónicos levantados con cantera rosa, cortada y ensamblada con gran maestría. El asentamiento se adapto a la pendiente del cerro y cuenta con infraestructura hidráulica formada por una red de drenajes y depósitos para almacenar agua, la que se condujo por medio de canales enlajados desde un manantial localizado quinientos metros al oeste.

En la zona hay varios conjuntos de cuartos habitacionales, tanto para los artesanos como para los dignatarios del lugar. En los llamados Recinto Ceremonial y Taller de Cantería se localizaron cuatro tinas monolíticas, dos de ellas con un asiento al interior, por lo que se piensa fueron usadas  para baños rituales. En otras áreas se encontraron muestras del trabajo de bloques de piedra, de segmentos cilíndricos de columnas, de cuentas y placas de piedra verde, del labrado de madera y del curtido de pieles. De ahí se reportan cincuenta vasijas, algunas con representaciones antropomorfas modeladas, que fueron colocadas como ofrendas de una de las habitaciones de élite, así como dos burdas figurillas de estilo mezcala excavadas en un pasillo y en un relleno.