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Cuartos: 1

Región Montaña

Olinalá

Aromas Ancestrales

 

Olinalá es tierra con olor a linaloe; caminar por cada una de sus calles es un verdadero espectá- culo multicolor, pues por todos lados encontramos a los artesanos confeccionando las hermosas cajitas y los arcones que le han dado fama mundial a Guerrero, además de otras artesanías por demás bellas.
En Olinalá, varios artesanos guerrerenses han recibido premios nacionales, haciendo gala de su ingenio con técnicas ancestrales, como el uso de pigmentos naturales y las púas de maguey o huizache, a fin de marcar los alegres dibujos de flores, plantas , aves, venados

o conejos en relieve, "rayados" o "recortados" sobre fondos coloridos, blancos o negros, y el aceite de chía para el pulido; técnicas de elaboración puramente artesanal.
Le sugerimos venir a Olinalá un día o un fin de semana de compras; aquí encontrará un hermoso regalo de nuestros antepasados, que se ha trasmitido de generación en generación para llegar a sus manos: cajas y arcones de linaloe; podrá escoger entre mil variedades y colores de muebles de marquetería, bateas, bules, marcos, jícaras, tejónicos, tecomates y las figuras de animales llamadas "pipiruchas".

Y si en sus planes también está hacer un viaje cultural en un agradable lugar, lejos de la acelerada "civilización", pues ya no lo piense. En Olinalá se le pasarán los días visitando los enigmáticos lugares, donde aún perdura la huella de los pueblos nahuas que habitaron la región: gradas descubiertas por los habitantes, que semejan la formación de una pirámide; una piedra labrada con signos, localizada en Temalacatzingo; cimientos, montículos, escalinatas, figurillas y cerámicas, en Amatlicha, Tanatepe, Tepetitlán, Xixila y Tzoltecomantla, todos ellos vestigios que aún guardan muchos secretos de nues- tro orgulloso pasado.

También podrá visitar bellos monumentos coloniales como el Templo de San Francisco de Asís o el de Santiago Apóstol en Temalacatzingo y, en días de fiesta, disfrutar de las ceremo-nias donde se presentan las famosas danzas, como las Tigradas.

Pero eso no es todo; en Olinalá, podrá deleitar sus sentidos con un delicioso mole rojo con arroz y carne de cerdo, res y pollo, y la ex- quisita barbacoa de chivo horneada en pozo de tierra, además del sabroso adobo de crema y pollo, acompañados de un buen mezcal quemado, preparado con chocolate, canela y azúcar.
Así, cada vez que abra su cajita de Olinalá, el sutil olor a linaloe evocará los mejores mo-mentos que pasó en la Montaña de Guerrero.