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Cuartos: 1

Copala

Región Costa chica

San Marcos

San Marqueña de mi Amor

Abajito de Acapulco está San Marcos, el de las mujeres bonitas. En su Laguna de Tecomate viven miles de aves que rompen la quietud de sus espejos. En temporada de lluvias, puede apreciar su barra y a los pescadores que salen en busca de mojarra, lisa y camarón, y a su regreso verlos limpiar sus atarrayas.
En la plaza del pueblo, adornada con su típico quiosco, podrá disfrutar un delicioso pescado fresco o el “platillo del diablo”, preparado con frijolitos, machaca y huevo, además del “chilate”, canela, deliciosa bebida de cacao, arroz,

piloncillo y leche, o bien, si prefiere algo más fuertecito, pues un aguardiente casero. Aquí encontrará artesanía de barro y podrá ver a sus manos creadoras trabajar como lo hacían sus abuelos prehispánicos.
Los sanmarqueños son alegres y hospitalarios. Habría que ver qué fiestas y ferias, donde se escucha “La Sanmarqueña”, de nuestro paisano José Agustín Ramírez.

Florencio Villareal

Manjares para la Vista y el Alma

En Florencio Villarreal está la famosa Laguna de Chautengo, donde podrá dar un relajante paseo y admirar su belleza, y a los pescadores lanzar sus atarrayas. Más tarde, podrá disfrutar de los manjares del mar y la laguna: camarón, jaiba, lisa, cuatete, robalo o pargo, con tortillas hechas a mano y una salsita para chuparse los dedos y pedir más.
¿Prefiere dar un paseo por la playa, descansar o echar una nadadita? Pues vaya a la Playa Pico del Monte, donde además puede admirar la barra que separa a la

laguna del mar. Aquí se respira tranquilidad, frente al imponente océano. Y para deleitarse con ricos platillos que no encontrará en ningún lado, habrá que ir a Cruz Grande. ¿Ya probó la iguana en chile ajo o el plátano macho en caldo de res? ¡mmm!, acompañados con memelas saliditas del comal o, tal vez, prefiera sus barbacoas de chivo o de res, al estilo Costa Chica, ¡qué manjares!

Copala

De Virginal Belleza

Para vacacionar en hermosas playas virginales, donde puede acampar o contar con sólo las comodidades básicas de sencillos hoteles, para escapar del bullicio y encontrarse a solas con la Madre Naturaleza, Copala es uno de nuestros lugares ideales.
¿Quiere descubrir un paraíso natural? Venga a Playa Ventura, corra por sus limpias arenas, practique deportes playeros y, sumérjase en sus aguas, juegue con sus olas, después, descanse bajo la sombra de sus rústicas palapas y déjese  arrullar por el incesante ir y venir de las olas.

A unos pasos de allí está la impresionante Playa Casa de Piedras: un paraíso custodiado por colosos de piedra. Escalar aquí es un deleite nada peligroso, para tomar el sol o disfrutar de paisajes en verdad espectaculares. Puede también refrescarse en las fosas que se han formado en algunas de sus enormes piedras. Es lo más cercano a un jacuzzi natural al aire libre.

Por las noches, puede salir a caminar por la playa y ver un espectáculo inolvidable: el desove de las tortugas marinas, o disfrutar de alegres lunadas, alrededor de una fogata, música, baile y festejo a lo grande. Algunos restaurantes organizan alegres bailes en temporadas vacacionales.

Marquelia

Corazón de la Costa

Marquelia es un paraíso con paisajes de be-lleza sin igual. Comencemos por su hermosa laguna en Barra de Tecoanapa, donde desem-bocan cuatro ríos para formar un armonioso espejo, en el que cientos de palmeras vani-dosas asoman su copa para ver cómo las mece el viento, mientras que algunas aves pintan en el agua rayas que pronto se desvanecen. Muy cerca de allí está con guías autorizados. En este santuario habitan también flamencos rosa y aves mi gratorias el San-tuario de Garzas Blancas, el cual sólo podrá visitar  que nos visitan en el invierno, como el pato canadiense y la cigüeña.

Se llama así porque allí se junta el Río Marquelia con el mar. Es una belleza al natural de gran tranquilidad. En Playa Tortuga, de octubre a marzo, llega a desovar la tortuga laúd y, de junio a noviembre, la golfina, especies muy protegidas por los lugareños.
Las Peñitas es una pequeña bahía de aguas serenas, donde un conjunto rocoso realza el paisaje. En sus enra-madas encontrará los más sabrosos manja-res del mar: pescado, camarones, langosti-nos, preparados al mojo de ajo o enchi-lados, además de los frescos ostiones en su concha.

En sus playas virginales podrá ver cómo los pescadores a pie, medio sumergidos en las olas, arrojan sus atarrayas al mar y capturan a los curiosos peces.